La miel contiene una serie de nutrientes que están relacionados con el proceso de su elaboración por parte de las abejas. Estas recolectan azúcar del néctar de las flores. Dentro de la colmena, consumen, digieren y regurgitan repetidamente el néctar. El producto final es la propia miel. Según las flores visitadas, la miel producida variará en sabor y color. ¿Increíble verdad?
Pues bien, la miel destaca por contener vegetales bioactivos y antioxidantes.
Si tenemos que destacar por algo a la miel, es por ser fuente de antioxidantes, al contener ácidos orgánicos y compuestos fenólicos como flavonoides. Pero…¿Por qué es importante consumir alimentos antioxidantes? Su consumo ayudan a la eliminación de los radicales libres del organismo, retrasando y previniendo así diferentes enfermedades y el temido envejecimiento celular.
Siempre es recomendable el consumo de miel frente al de azúcar. El azúcar refinada se produce por un proceso puramente industrial, artificial, mientras que la miel, aunque contiene azúcar surge de un proceso meramente natural.
Se ha demostrado que la miel puede ayudar a reducir la presión arterial, y se debe a que contiene compuestos antioxidantes que se han relacionado con una presión arterial baja. Diversos estudios, han demostrado que el consumo de miel, provoca reducciones modestas en la presión arterial de las personas.
Varios estudios muestran que la miel puede mejorar los niveles de colesterol, reduciendo el colesterol total y el popular conocido como “malo” y aumentando el “bueno”.
Diversos estudios han vinculado el consumo regular de miel con niveles más bajos de triglicéridos, especialmente cuando se reemplaza por el consumo de azúcar refinada.
Desde el antiguo Egipto, se ha utilizado como tratamiento tópico con miel para curar heridas y quemaduras. Diversos estudios han demostrado la efectividad del uso de la miel y el cuidado de heridas. Los investigadores creen que sus “poderes curativos” provienen de sus efectos antibacterianos y antinflamatorios, así como de su capacidad para nutrir el tejido circundante.
Desde hace muchos años, como remedio natural y casero, se ha utilizado la miel para ayudar a niños con tos que tienen infecciones de las vías respiratorias.
Es importante comprar una miel de alta calidad y que por supuesto no este mezclada con almíbar. La miel debe consumirse con moderación, pues contiene azúcar y calorías. Su consumo responsable y moderado y su uso frente a otros edulcorantes artificiales, puede ayudarle en ciertos aspectos, como hemos visto en apartados anteriores.